En ésta era de las nuevas tecnologías el profesor tiene un papel muy
importante, ya que aunque en Internet pueda encontrarse información respecto a
cualquier tema o materia, dicha información se encuentra masificada en un puzle
desordenado, sin distinguir lo que es relevante de lo que no, así como una gran
cantidad de información de escasa veracidad. El profesor tiene la habilidad y
los métodos para enseñar lo relevante respecto a su especialidad, garantizando
que lo que enseña es veraz.
Por otra parte, aún cuando la información que se consultara en Internet
fuera de utilidad para la causa, todavía está el problema de entender e
interpretar adecuadamente dicha información. Sin el profesor el alumno tiene
mayores dificultades para verificar que lo que ha aprendido en Internet lo ha
entendido correctamente, y también es probable que éste olvide con mayor
rapidez lo aprendido. Con la ayuda del profesor, gracias a sus métodos y
ejemplos prácticos y versátiles, el alumno puede entender y conservar en su
memoria lo que en un principio había
interpretado de otra manera, o simplemente no conseguía entender. En el ámbito
de las matemáticas, por ejemplo, ¿cuántas veces un alumno que haya querido
avanzar un poco el temario por su cuenta se ha encontrado con dificultades para
entender la problemática que se le estaba planteando? Dudas que posteriormente
con la ayuda del profesor han quedado socavadas.
Si el alumno depende únicamente de Internet y se le plantean dudas, no
obtendrá la misma retroalimentación o feedback que obtendría en un aula, donde
el profesor podría utilizar diferentes enfoques para aclarar la duda. Si bien
es cierto que en la comunidad de Internet también existen foros de debate para
resolver temas, ésta respuesta es mucho más fría y no hace gala del mismo
certificado de profesionalidad del que presume un buen profesor, ya que no
sabemos quién está al otro lado resolviéndonos la duda y si lo que dice es
completamente cierto.
El aprendizaje autónomo y a distancia para niños en la edad de enseñanza
obligatoria como única alternativa resultaría en un aprendizaje
vago, disperso y con un alto nivel de abandono y desmotivación para la mayoría,
ya que dichos adolescentes sentirían que no tienen la obligación de aprender o
de que ya ha perdido importancia este hecho, ya que toda la información
necesaria está disponible en Internet para su consulta cuando fuera requerida.
Pero no sólo el estudiante debe aprender, los profesores también deben
educarse continuamente y aprender a hacer uso de las nuevas tecnologías,
disponibles en cada vez más aulas de los distintos centros educativos para
facilitar el proceso educativo y que éste sea acorde al contexto social,
tecnológico y cultural actual.
Está claro que la figura del profesor es y será clave en el proceso de la
educación, así como los alumnos y las propias aulas. No pudiendo faltar ninguno
de estos elementos durante el proceso de educación formal.
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